Revista DeNovios
Encuestas
Adiós hombres malcriados
Convivir en pareja no es fácil y peor aún cuando nos encontramos frente a un compañero cómodo, haciendo que toda la carga de las labores domésticas recaiga en la mujer. Entonces, la tarea es lograr que los quehaceres sean compartidos.
Por Andrea Cornejo Martens
Atrás quedaron los matrimonios en que él llegaba a mirar televisión y a esperar que su señora lo atendiera como un rey. En la actualidad, aunque el hombre sigue asumiendo un rol de proveedor y ellas las tareas cotidianas, algo está cambiando y cada vez son más los maridos que participan en las actividades domésticas. Así lo demuestra un sondeo realizado por el portal Mujeractual.com, donde el 72% de las encuestadas sostuvo que su pareja ayudaba en la casa.
Uno de los factores que podría explicar el aumento de la colaboración por parte de ellos, es la inserción femenina al mercado laboral, implicando que las mujeres tengan cada vez menos tiempo para dedicarle a esas ocupaciones. Por otra parte, “ellas son más exigentes, por lo que sus cónyuges tienen una mayor conciencia de que deben cooperar”, comenta Giorgio Agostini, sicólogo y director de la Fundación para la Dignidad del Hombre, así existen menos posibilidades de que se saturen y se desgaste la relación.
Si bien todo lo anterior refleja un cambio en una sociedad acostumbrada a delegar los quehaceres en la mujer, aún permanece la creencia de que ciertas tareas son de exclusiva responsabilidad de ella. Hecho que se reafirma en la encuesta del Centro de Estudios Uniacc, CEU, al arrojar que la mayor participación masculina está en aquellas labores de menor complejidad, como lavar los platos o hacer la cama, por ejemplo.
En pedir, no hay engaño
Según una investigación de la Universidad de Texas, Estados Unidos, para un matrimonio de recién casados, los primeros 3 meses son cruciales y muchas veces pueden determinar el éxito o fracaso de la relación. Por ello, es primordial que ambos se acostumbren a expresar lo que les molesta del otro y establezcan límites, en temas tan cotidianos como en el área doméstica.
Este es el caso de Ignacia (31) y Sergio (34), casados hace 4 años, quienes desde un comienzo decidieron que las labores del hogar se harían en conjunto, a pesar de ser él el único que trabaja de manera estable y fuera de casa, ya que ella, como diseñadora, no tiene un empleo fijo. Así, mientras Ignacia se dedica exclusivamente a lavar, realizar las compras del supermercado y el aseo en general, su marido se preocupa de preparar la comida y lavar la loza. “En un principio fue complicado, ya que Sergio no estaba acostumbrado a hacer este tipo de cosas diariamente, pero con mucha comunicación logramos ajustarnos”, relata Ignacia.
Para Agostini, la manera de plantear el tema es un factor decisivo a la hora de conseguir buenos resultados. “Habitualmente, el hombre tiene una actitud cómoda y pasiva, sin embargo, la mujer tiene que hacerle ver la importancia de que colabore en la casa y que esto no es un favor”. A ello, el profesional agrega que uno de los grandes errores femeninos es no pedir las cosas, ya que a los hombres por naturaleza no se les ocurre. “La pareja debe conversar mucho cuáles son las expectativas que tiene respecto al otro y la vida conyugal, así como de las cosas prácticas que quieren compartir y en aquellas que esperan encontrar ayuda”, relata el experto.
Lo mismo opina la orientadora en relaciones humanas y familia, María Teresa Recabarren, quien asegura que “la mujer vive fantaseando y creyendo que él tiene una bola de cristal y va adivinar lo que quiere”. Por esto, la clave está en no darlo por supuesto y atreverse a pedir. Pero recalca que es relevante no exigir que las tareas se realicen a “su” manera, pues “si cada vez que él ayuda recibe un crítica, preferirá dejar de efectuarlo y sin ningún cargo de conciencia, ya que viven inmersos en una cultura donde la responsabilidad siempre se le ha atribuido a su compañera. En ese sentido, ella debe ser más hábil y hacerle sentir que su colaboración es importante y fundamental para la relación”.
Dividiendo tareas
Sin duda, establecer roles tan simples como quién se encargará de pasar la aspiradora, hacer la cama o simplemente sacar la basura, al contrario de lo que se piensa, puede llegar a solucionar varios conflictos al interior de la pareja.
Sofía (28) es un claro ejemplo de ello, quien luego de meses de discusiones con su marido, lograron ponerse de acuerdo. “Fue difícil el primer año, porque Nicolás no entendía que era una labor de ambos y que para mí tampoco era agradable hacer algunas cosas. Al comienzo nos costó harto ponernos de acuerdo, pero luego decidimos que cada uno se dedicaría a lo que más le agradaba”, enfatiza ella.
María Teresa Recabarren, orientadora en relaciones humanas y familia, explica que no hay tareas que sean de exclusiva responsabilidad del sexo femenino, “aquí lo importante es llegar a un consenso sobre aquellos quehaceres que no son gratos para ninguno de los dos”, aclara.
Por su parte, el sicólogo y director de la Fundación para la Dignidad del Hombre, Giorgio Agostini, agrega que la única forma de no malcriar al marido es que desde un comienzo se acostumbren a asignarse labores, las cuales deben ir rotando continuamente, para que así cuando uno de los dos se enferme, cualquiera esté en condiciones de asumir ese rol y no se convierta en una pesadilla para el otro.
Tips para llegar a un consenso
Giorgio Agostini, sicólogo y director de la Fundación para la Dignidad del Hombre, aconseja que para plantear el tema en pareja es necesario que ambos comiencen hablando de aquellos aspectos profundos de la relación y, luego, de las cosas prácticas, como la división de las labores del hogar. De esta manera, el hombre estará con una mejor disposición de ánimo para resolver este conflicto:
- Conversar tranquilamente y en un lugar donde se sientan relajados.
- Cada uno debe expresar lo que espera del matrimonio y del otro, diciendo que lo que molesta.
- Sugerir, en conjunto, la forma de poder colaborar mutuamente, para superar los temas del diario vivir y que pueden arruinar la convivencia.
- Establecer qué tareas realizará cada uno, las cuales deben ir rotando constantemente para no aburrirse.
- Dejar que cada uno haga las labores del hogar a “su” manera.
- Aprender a agradecerle al otro su ayuda, pues de esta forma sentirá que su cooperación es útil y necesaria.
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