Otros reportajes

Matrimonio en pañales

Matrimonio  en pañales

En la vida hay cambios importantes que involucran una gran adaptación, como casarse y esperar el primer hijo. Cuando ambos procesos vienen juntos, podrían convertirse en una bomba de tiempo si no saben cómo hacerles frente, o en  una fortaleza si consiguen integrarlos.

 

Por María Gabriela Varela Montero

 

Esperar 1 ó 2 años antes de tener hijos, es lo que aconsejan los especialistas a los recién casados para sentar bases sólidas con la pareja y abordar mejor los cambios que dicha decisión implica. Pero ¿qué pasa cuando a esta metamorfosis se le suma la venida anticipada de la cigüeña? 

Claramente, y en comparación a circunstancias en la que sí se han planificado los hijos, todo es más difícil de enfrentar “porque estarán expuestos a más estrés, consecuencia de una realidad a la que tienen que acostumbrarse y asumir a la fuerza”, asegura Gianella Poulsen,  Jefa de la Unidad de Terapia de Pareja del CSMSJ (Centro de Salud Mental San Joaquín) de la PUC.

Eso fue justamente lo que les sucedió a Josefina (27) y Francisco (33), casados hace 8 años, quienes tuvieron que lidiar con ambos desafíos paralelamente. “Fue complicado porque no alcanzamos a digerir las cosas por separado. Tuvimos que prepararnos para todo muy rápido, olvidándonos a ratos de lo valioso que era  nuestro tiempo juntos y nosotros mismos”, relata ella.

El cómo plantarse en este escenario, según la especialista, dependerá del grado de madurez de los individuos al momento de asumir una guagua, pues este nuevo integrante puede ayudarlos a crear una “cultura común” y dar respuestas a problemas que son parte de su manera de relacionarse, pero que se confunden y asocian equívocamente a esta situación. Es que el hecho de que aterrice la cigüeña en pleno matrimonio, cuando no se le ha llamado, puede significar una gran responsabilidad para los novios, pero también un largo aprendizaje, “en el cual las partes tienen la oportunidad de gozar de un proyecto de vida serio juntos, de compromiso y responsabilidad con todo lo que ello significa”, afirma la especialista.

 

Camuflar la realidad 

Para Josefina esta experiencia fue más compleja que para Francisco, pues “fue un shock tan grande para mí darme cuenta de que estaba embarazada y debía casarme, aunque lo pensábamos para el futuro, porque aún estudiaba y tenía muchos proyectos, que inconscientemente lo traspase a mi relación y comencé a apartarlo, porque sentía que él me había cortado las alas y lo responsabilizaba de todo”, cuenta ella.

Tal como en este caso, muchas parejas tienden a culpar de sus fracasos a agentes externos, en lugar de cuestionarse a ellos mismos. Por ende “no entienden que la raíz de sus problemas no se encuentra en este embarazo no planificado, sino en la poca capacidad para resolver en conjunto aquellos conflictos que estaban instalados desde el comienzo de su relación. Dependerá de esto, que salgan adelante juntos”, señala la sicóloga.

Lo anterior, suele suceder porque -según un artículo emitido por profesionales de la Clínica Las Condes-, existen “verdades ocultas”, o lo “no comunicado”, que impiden visualizar las razones de fondo de sus conflictos maritales y que no se dicen por temor a romper el equilibrio que tanto cuesta construir.

La terapeuta agrega que situaciones como éstas, podrían hacerse crónicas si no se comparte lo que sienten, así como los pasos que dan, porque a veces la mujer tiende a volcar su atención al cuidado del embarazo y la guagua, más que al marido, lo que influye en que él se sienta excluido frente a la maternidad”. Esto explicaría el hecho de que un 80% de las infidelidades masculinas se susciten en este período, de acuerdo a investigaciones realizadas en la Universidad de Boston, EE.UU.

 

Entre sábanas

Podría pensarse que uno de los temas que más perjudica a la pareja por casarse  y “a punto de…”, es que la vida sexual se verá en desmedro. Sin embargo, “el embarazo, por sí mismo, no implica malestar ni distanciamiento sexual”, sostiene Gianella Poulsen, lo cual se debe en gran medida a la presencia de la hormona Oxitocina, que eleva el deseo. 

Este decaimiento en el ritmo sexual, por tanto, se relaciona con lo antes mencionado, pues el guardarse los sentimientos puede derivar en escudarse en “falsos temores”, como que hacer el amor podría dañar al feto. Pero si éste llegara a manifestarse por la existencia de un problema de carácter clínico, “podría ser una oportunidad para que el hombre se acerque y se convierta en un apoyo para ella”, asegura la terapeuta.

Esto lo entendieron, Josefina y Francisco, después de varios meses en los que prácticamente no tuvieron sexo, principalmente porque ella se justificaba por el embarazo. “Lo que en realidad pasaba, es que yo no tenía ganas que él me tocara, sentía como un cierto ‘resentimiento’ hacia él por todo lo que había sucedido, y era más fácil echarle la culpa a la guagua que decirle la verdad para que no se ofendiera. Pero no me di cuenta de esto hasta que se lo comenté a mi mamá y algunas amigas. Entonces, decidí sentarme a conversar sobre todo lo que sucedía y el reencuentro fue fantástico”, cuenta ella. 

Después de todo, la mujer en este período estará expuesta a cambios hormonales que pueden ocasionar dificultades a la hora de comunicarse y, eventualmente, sentirse poco comprendida y apoyada, generando sensaciones de angustia. Por lo mismo, la intimidad se convierte en un factor vital y contribuye a que el padre se sienta involucrado en el proceso.

Es que, finalmente, mostrarse de acuerdo con las fallas y transformarlas en aspectos a favor de la etapa que están viviendo, es esencial para un buen entendimiento entre las partes, aseguran los terapeutas. Como consecuencia, no sufrirán tormentos innecesarios y no pondrán en juego algo tan importante como la familia, pues “el hijo no debe ser motivo para acabar con la vida de pareja, no hay que perder de vista que la relación de ambos hay que cuidarla, buscando espacios de encuentro con el otro, para conversar, contenerse y compartir  aquellas tensiones a las que están sometidos día a día”, concluye Gianella Poulsen.

 

 

Volver

Búsqueda


Links

Iniciar Sesión

Email:

Contraseña:


Denovios

¡Feliz cumpleaños Campari!

¡Feliz cumpleaños Campari!

Campari, la bebida roja creada en Italia por Gaspar Campari en 1860, está de aniversario y para festejar su historia y trayectoria por 150 años lanzará al mercado una edición limitada de botellas intervenidas por artistas consagrados y una galería de arte, entre otras novedades. Para conmemorar el 150º aniversario, Campari ...

Diseñado porMitocondriaMitocondria y Desarrollado porDendritasDendritas